Jue17082017

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Conductas aumentadas

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AdolfoDiazSoam

Dentro de nuestra labor de educadores se nos plantean continuamente muchas dudas: "Lo estaré haciendo bien, seré demasiado duro o rígido, o por el contrario muy permisivo, ...". Educar conlleva precisamente replantearse a menudo nuestra forma de actuar, para, entre otras cosas, ir aprendiendo de nuestros errores.

Para educar a nuestros hijos (esa tarea tan complicada para la que nadie nos ha preparado) debemos tener claros una serie de conceptos que nos ayudarán a que esta tarea sea más eficaz y gratificante.

Por una parte debemos marcar límites claros. No vale decir "pórtate bien", "se bueno", ...ya que el portarse bien y ser bueno no es nada objetivo; por lo tanto es recomendable reformularlo marcando normas concretas: "dame la mano para cruzar la calle", "recoge tu cuarto", "habla bajito", ...de esta manera le queda claro lo que esperamos de él o ella.

 

Una vez marcada la norma, debemos dejar claras las consecuencias, positivas o negativas, y mantenernos firmes en la postura adoptada, aunque estemos cansados o indispuestos. Hay que ser coherentes y constantes con lo que pedimos, y tener en cuenta que somos referentes para ellos y que debemos ser ejemplo en todo momento.

A la hora de educar tenemos que tener en cuenta que se mejoran mucho los resultados cuando reforzamos lo positivo, en vez de estar siempre regañando, castigando...

A veces nos cuesta mucho recompensar afectivamente ante situaciones o actos que consideramos que son normales o que son "su obligación" (estudiar, ayudar en casa , ect.

Sin embargo, si reconocemos lo que hace bien, la labor educativa se hace mucho más gratificante, también para nosotros como educadores, y estamos reforzando la conducta que queremos fijar.

A esto le vamos a llamar conducta aumentada, ya que si se siente reconfortado con nuestra actitud es más fácil que repita su comportamiento y forma de actuar.

Sin embargo tenemos que estar atentos, ya que también podemos aumentar conductas en el sentido contrario, si sólo nos fijamos en lo negativo y si no somos constantes en las consecuencias, pues al final les estamos dando la oportunidad de darle vuelta a la situación y "salirse con la suya". Estaremos aumentando una conducta negativa.

Muchas veces sus comportamientos son llamadas de atención ante nuestra indiferencia por cansancio, falta de tiempo, ... y nos está mandando el mensaje de que le hagamos caso, ...aunque sea para regañarle, por lo que si no atajamos estas situaciones, también estaremos aumentando estas conductas.

Por último, aunque no menos importante, a la hora de corregir una conducta debemos dejar claro que lo que lo que desaprobamos es lo que ha hecho, no a nuestro hijo o hija. Evitemos reprobarle diciendo "qué malo eres", deberíamos decir "eso está mal hecho", para aclarar que lo que desaprobamos es la conducta.

Apliquemos, pues, "las tres C" en la tarea educativa: Coherencia, Constancia y Cariño. Seguro que los resultados serán mucho más gratificantes para todos.