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Los alcaldes de Torrelavega

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LuisBenito


Hace unos días moría Iñaki Azcuna, nombrado mejor alcalde del mundo. Parece una bilbainada, precisamente que el alcalde de Bilbao sea el mejor del mundo. Pero esto no lo dicen los bilbaínos. Ellos solo eligieron a la persona idónea para que la ciudad se convirtiese en lo que es. Una urbe irreconocible si lo comparamos con el Bilbao de los años 80. Iñaki Azcuna ha dejado un legado importante y se le recordara por eso, por ser un buen alcalde querido por la mayoría de sus vecinos.

En Torrelavega no recordaremos a nuestros alcaldes como los mejores del mundo. Quizá ellos tampoco lo pretendan. Pero si podemos recordar lo que prometieron y no cumplieron. Es más, prácticamente cada 4 años se promete lo mismo. Y cada 4 años se vuelve a incumplir.

Hay incumplimientos históricos como el soterramiento de las vías, las mercancías peligrosas, la feria de muestras, etc... que legislatura tras legislatura se quedan en el baúl de las promesas incumplidas. A ninguno de los últimos alcaldes les recordaremos por algo importante, y sino, reflexionad mientras leéis. Para recordar a un alcalde no hace falta un gran monumento, o un museo o un teatro. A un alcalde se le recordará siempre por su cercanía para con los ciudadanos y por desarrollar la ciudad acorde a los tiempos. Y Torrelavega no lo está ni urbanística, ni tecnológica, ni culturalmente.

Desde Blanca Rosa hasta Lidia han pasado otros dos alcaldes, Marcano e Ildefonso. Los cuatro son de los tres partidos importantes de la ciudad y de la región en estos momentos.

De Blanca Rosa quizá en su haber quede que fue una gran política, que durante muchos años hizo una muy buena gestión económica y este sea su gran legado, que no es poco. Podemos ver alcaldes en toda España que dejan unas ciudades muy bonitas pero con unas deudas inasumibles. Pero de Blanca también podemos decir que dejó caer una ciudad claramente obrera y socialista en manos del Partido Popular. El PSOE pasó de los 12.000 a los 8.000 votos en tan sólo 4 años. Se puede hablar de castigo nacional contra Zapatero, crisis, etc. Pero si eres buena alcaldesa, eso no te pasa factura. Ella decidió estar muchos años en la cresta de la ola y fue ella quien dijo que no volvería a ser candidata. Veremos que nos depara el futuro.

Marcano no trasmitió la confianza de los vecinos de Torrelavega. Es más, llegó al poder con un acuerdo de Gobierno con el Partido Popular de Albalá. Él siempre quiso vivir de la política y le valía lo mismo ser alcalde que diputado regional, pero ser concejal era pecata minuta para sus aspiraciones políticas y/o económicas. No se le recuerda una buena gestión. Quizá hubiese sido el peor alcalde de la ciudad sino hubiese sido por la llegada al poder de Ildefonso Calderón.

El único que no ha cumplido los cuatro años de legislatura, más por sus fallos que por acierto de los demás, ha sido Ildelfonso Calderón. El primer alcalde del Partido Popular. Llegó en un momento idóneo a la política donde, los ciudadanos cansados de ver las mismas caras, querían un cambio de imagen. Quizá no esperaba ganar e hizo una candidatura muy plana. Es por ello que no contaba con un buen equipo para jugar el partido que se le avecinaba. Duro y largo. El PRC y el PSOE debido a que sus líderes se odiaban fueron incapaces de llegar a un acuerdo de legislatura. Pero Ilde no ha sabido gobernar. No se puede gobernar Torrelavega desde Santander, votando una cosa aquí a sabiendas que votaría lo contrario en el Parlamento. Él solito se ha enfrentado a los ciudadanos. Ha insultado y menospreciado a los trabajadores, a manifestantes, a compañeros políticos, etc. Su eslogan "Nacer, vivir y trabajar en Torrelavega" ha quedado en papel mojado por su bicefalia e ineptitud política. De momento el peor alcalde que ha tenido Torrelavega, siempre que los sucesores no le hagan bueno.

Y este es el turno de Lidia Ruiz. Llegó al poder con una moción de censura y con división con los ciudadanos y con su propio partido. Hizo que dimitieran históricos socialistas de la ejecutiva, entre ellos la cabeza de lista. Pero esto ni le da ni le quita para ser una buena alcaldesa. En su mano esta ser una alcaldesa de paso y que no la recuerde nadie, o ser una alcaldesa que combatió la inoperancia de su antecesor y que lucho por las necesidades sociales de la ciudad. En año y medio su gestión no pasara a los anales de la historia, pero se echa de menos cierta contundencia política y un proyecto de futuro serio y consolidable.